Un castillo desde el que se divisa buena parte del litoral axárquico y las remodeladas murallas de lo que fue una alcazaba árabe son las principales evidencias de que Vélez-Málaga fue una importante villa andalusí.

Aunque la zona ha sido poblada desde la prehistoria, tal y como se demuestra con los numerosos yacimientos fenicios y romanos encontrados en la zona, cobra especial importancia en la etapa del antiguo Al-Ándalus. Es en esa época cuando se construye la fortaleza de la villa, que ha visto recientemente restaurada parte de su muralla.

De ese primer recinto, que delimita actualmente al casco antiguo, sobresale especialmente lo que se conoce como la Puerta Real de la Villa, la única entrada que se conserva de la antigua medina. Justo ahí, en lo que se considera una entrada típicamente nazarí, comienza un recorrido peatonal que traslada al viajero hasta un barrio lleno de reminiscencias andalusíes.